lunes, 12 de diciembre de 2016

EL MUTUO ACUERDO

Artículo publicado el pasado viernes 2 de diciembre de 2016 en el Periódico "Nueva Alcarria":


EL MUTUO ACUERDO

Foto: http://nuevaalcarria.com/
Dicen los psicólogos que un divorcio o una ruptura de pareja con hijos es la segunda situación más estresante que podemos vivir después de la muerte de un ser querido. Así que mejor si llegado ese momento ambos cónyuges o progenitores logran resolver de manera amistosa la situación. La Ley permite esa posibilidad: que sean ellos mismos quienes expresen libremente su voluntad de poner fin a la convivencia acordando cómo se regirán de ahora en adelante tanto sus relaciones personales, como sus relaciones con los hijos (si los hubiera), y cómo liquidarán sus bienes en común si así también lo decidieran de manera amistosa. Además de lo ventajoso de haber llegado a un acuerdo y, por tanto, de un mínimo desgaste emocional en comparación con la dureza de un proceso contencioso, esto también implica una reducción del tiempo (en unos meses habrá resolución judicial), y un importante abaratamiento en los costes. Por tanto, todo son ventajas para llevar a cabo este procedimiento judicial de separación o divorcio denominado "de mutuo acuerdo". El problema es que en la práctica no siempre es fácil llegar a ese acuerdo. Pero ese es "otro cantar".

De entrada, al ser amistoso, y aunque cada uno pueda contar con una asistencia letrada individual, existe la posibilidad de que ambos progenitores puedan tener el mismo abogado y el mismo procurador que les defienda y represente en el juzgado (siempre obligatorios), compartiendo con ello sus gastos. Este abogado asesorará a las partes de la manera más objetiva posible, ultimará con ellos los acuerdos y finalmente los plasmará en un documento denominado "convenio regulador", ya sea de separación, divorcio, o simplemente de medidas paternofiliales cuando hay hijos en común y no están casados.

Aunque la Ley sólo exige un contenido mínimo, la casuística puede ser infinita y es aconsejable redactar un convenio regulador "a medida", que sea lo más detallado posible para evitar problemas futuros, y para que ninguna cláusula pueda ser susceptible de libres interpretaciones por alguno de los firmantes. Por ello, aconsejo huir de quienes ofrecen divorcios por un bajo coste a través de Internet, en muchos casos simplemente rellenando un formulario (cualquier día de estos también nos ofrecerán divorciarnos por "whatsapp") y pensar que lo barato puede resultar muy caro cuando hablamos de cuestiones que afectan de manera directa a las personas. Es muy importante contar con un asesoramiento adecuado que sea lo más completo posible, sobre todo teniendo en cuenta que una vez firmado, es complicado de modificar después y a veces ni siquiera tiene remedio

En todo caso, según la Ley, el convenio regulador deberá contener "al menos" los siguientes extremos: el cuidado de los hijos (quién ostentará la custodia de los mismos y modo de ejercer la patria potestad); régimen de comunicación y estancias con éstos y si fuera necesario con sus abuelos; atribución del uso de la vivienda y ajuar familiar; contribución a las cargas del matrimonio y alimentos; la liquidación, cuando proceda del régimen económico del matrimonio; y finalmente, el establecimiento de pensión compensatoria, si a alguno de los cónyuges le produjera un desequilibrio económico la separación o divorcio.

Siempre que los cónyuges no tuvieran hijos menores de edad o no emancipados, o con la capacidad modificada judicialmente, podría acudirse con el convenio regulador a un notario para que otorgara la correspondiente escritura de divorcio sin necesidad de pasar por el juzgado. Pero cuando existen hijos menores de edad o no emancipados, será necesario presentar una demanda en el juzgado, firmada por abogado y procurador a la que se le acompañe -entre otros documentos- el convenio regulador firmado por ambas partes. El juzgado, tras la admisión de la demanda, les citará para que acudan a ratificar dicho convenio en sede judicial. También, al existir hijos menores de edad, dicho convenio regulador habrá de pasar el "filtro" del Ministerio Fiscal que deberá proteger los intereses de ese menor de edad, valorando el contenido del mismo por si pudiera ser lesivo; y en caso de que considerara que no perjudica al menor, no se opondrá a que se dicte resolución judicial aprobando el mismo.

Una vez aprobado mediante resolución judicial, en cualquier momento puede ser solicitada la modificación del convenio regulador, ya sea de muto acuerdo (el procedimiento será el mismo) o esta vez de manera contenciosa.

Finalmente, hay que saber, que desde el momento en que se firma el convenio regulador, éste es vinculante para las partes. Sólo en las cuestiones relativas a los hijos menores de edad, dichos acuerdos estarían supeditados en cuanto a su eficacia jurídica a su debida aprobación judicial.

Luis Miguel Almazán

Abogado de familia

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