miércoles, 5 de julio de 2017

CUSTODIA COMPARTIDA PREFERIDA

(Artículo publicado en el Periódico "Nueva Alcarria" el 30 de junio de 2017):

Custodia compartida preferida

Foto: http://nuevaalcarria.com
Hace unos días conversaba con unos compañeros de profesión sobre la moción a favor de la custodia compartida presentada el pasado 20 de junio por el Grupo parlamentario de Ciudadanos, instando al Gobierno para que legalmente se estableciera como preferente el sistema de guarda y custodia compartida en los casos de separación, nulidad o divorcio con hijos menores de edad; moción que finalmente fue aprobada con el beneplácito del Partido Popular. En aquella charla, nos preguntábamos sobre si convertir la custodia compartida en preferente suponía atender al interés supremo del menor o no. Y como no me callo ni debajo del agua, no tuve más remedio que “mojarme”:

En mi opinión, y para empezar, diré que hablar de un sistema beneficioso o idóneo para el menor cuyos padres se separan me parece un eufemismo, pues lo verdaderamente idóneo para el menor siempre será que ambos padres convivan junto a él (al menos como norma general). No hay sistema bueno y punto. Por eso mismo, hablar de un sistema preferente tampoco me parece acertado, pues tan perjudicial fue que durante décadas se impusieran custodias maternas de manera sistemática, como puede serlo ahora hacer lo mismo con las custodias compartidas. 

Cierto es también que nuestro más Alto Tribunal, el Tribunal Supremo, nunca ha hablado de la guarda y custodia compartida como sistema preferente, sino que ha manifestado que no debe ser una excepción, que debe ser lo normal y lo deseable, pero no por ello debe convertirse en preferente o prioritario. De hecho, textualmente ha dictaminado en una de sus sentencias que “todo régimen de custodia tiene sus ventajas e inconvenientes, no pudiéndose dar primacía a ninguno de ellos pues el modelo más adecuado es el que mejor se adapte al menor y a su interés”.

No es tampoco una cuestión de igualdad entre hombre y mujer (aunque la promueva, lógicamente), pues la norma legal que establezca la guarda y custodia compartida no debe estar pensada para proteger el principio de igualdad entre ambos progenitores, sino el interés de sus hijos.

Por eso, yo no hablaría de preferente, y sí de preferida. Y debería establecerse, al menos, como punto de salida ante una ruptura de pareja, pues se presume que todos los niños nacen con ella (en los tiempos que corren digo yo que lo de tener hijos suele ser una decisión conjunta, ya que a nadie le obligan a tener hijos, ¿no?). Después, habría que estar al caso en cuestión para decantarse por uno u otro sistema si se constata que el de custodia compartida puede ser perjudicial para el interés del menor; interés que no es algo general, sino concreto e individualizado y por tanto debe ser examinado caso por caso. Sin embargo aquí nos encontramos con un primer problema: ¿desde cuándo los juzgados examinan caso por caso? Desgraciadamente conozco custodias compartidas que debieron ser paternas o maternas, y conozco custodias exclusivas que debieron ser compartidas. Así que, como mal menor, estoy a favor del “in dubio pro custodia compartida”, insistiendo en que tampoco se trata de ponérselo fácil a nuestros juzgadores a la hora de dictar sentencia. 

Otro problema, que parece no tener visos de resolverse, es el de que, añadido a la custodia de los hijos, vayan aparejados una serie de privilegios económicos a favor del progenitor que la ostenta, principalmente una pensión de alimentos de la que no hay que rendir cuentas (aunque el establecimiento de una custodia compartida no es incompatible con ésta), y el uso “gratuito” de la que fuera la vivienda familiar, además de una consentida mala gestión de la patria potestad por parte del progenitor custodio. Si estos privilegios estuvieran mejor regulados, y si la justicia funcionara correctamente, dotándola de medios materiales, técnicos y humanos para hacer verdaderamente efectivo el cumplimiento de ese principio sagrado que es el del interés supremo del menor, estoy plenamente convencido de que, ni muchos progenitores pelearían por obtener la custodia compartida de su hijos, ni otros tantos harían todo lo posible por que ésta no se estableciera. Y con ello, los hijos estarían mucho más protegidos. 

Luis Miguel Almazán

Abogado de Familia

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