jueves, 20 de julio de 2017

EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA FAMILIAR

(Artículo publicado en el Periódico Nueva Alcarria el 14 de julio de 2017):

El problema de la vivienda familiar

Foto: http://nuevaalcarria.com
El uso de la vivienda que fuera familiar suele ser, después de la custodia de los hijos, la principal disputa en los litigios de separación o divorcio. ¿Quién se queda en la vivienda familiar y quién se marcha? En Suecia (por poner un ejemplo de sistema más avanzado) se establece que, o bien uno de los dos cónyuges o progenitores se la adjudique, o bien se les obliga a venderla o alquilarla. Y no hay más discusiones. Sin embargo, en España el problema de la vivienda es fuente de conflictos, pues, además, el uso de la vivienda familiar generalmente queda vinculado a lo que se resuelva respecto de la custodia de los hijos, si bien a diferencia de ésta, hay una normativa jurisprudencial a la que el juez debe atenerse, lo que le deja un menor margen de discrecionalidad.

En primer lugar, prevalecerá el acuerdo entre las partes. Lo que decidan los esposos o progenitores bienvenido será siempre que no perjudique a los hijos. Pero si no hay acuerdo, Su Señoría deberá atribuir el uso de la vivienda a uno de ellos, a los dos de manera alternativa o a ninguno (no tiene más opciones). Y lo hará en función de estos criterios generales (sobre los que –aviso- siempre podrán existir excepciones en función del caso concreto):

- Si existen hijos menores de edad, y con independencia de quién sea su propietario (sea de ambos, de uno de ellos o incluso de un tercero), la vivienda se atribuirá siempre a dichos hijos y al progenitor con quien convivan por ostentar su guarda y custodia, siempre y cuando este progenitor no tenga medios suficientes para atender sus necesidades de vivienda o no tenga otras posibilidades de alojarse, por ejemplo, que no tenga otra vivienda de su propiedad idónea para la convivencia con sus hijos. 

- Si los hijos ya fueran mayores de edad, aun siendo económicamente independientes y conviviendo con el progenitor custodio, o incluso aunque fueran discapacitados, tal mayoría de edad deja en “igualdad de condiciones” a ambos progenitores, por lo que deberá aplicarse el criterio que vamos a comentar a continuación:

- En caso de que no existan hijos menores de edad, se aplicará a la hora de atribuir el uso de la vivienda familiar el criterio conocido como “interés más necesitado de protección”: valorando cuál de los dos cónyuges o progenitores tiene mayor necesidad del uso de la vivienda (teniendo en cuenta sus ingresos, su situación personal, su edad, o cualquier otro factor que pudiera ser relevante) Su Señoría atribuirá el uso de la vivienda a uno u otro cónyuge o progenitor. Eso sí, generalmente dicha atribución será limitada en el tiempo a un número de años en concreto (en función de las circunstancias que hayan sido tenidas en cuenta para atribuirle dicho uso) o hasta que se liquide la Sociedad de gananciales, por ejemplo. En el supuesto de que, sea por la razón que sea, resulte imposible determinar cuál de los cónyuges o progenitores representa el “interés más necesitado de protección”, Su Señoría podrá, o bien no adscribir el uso de la vivienda a ninguno de los dos, o bien regular un uso alternativo de la vivienda para cada uno de ellos (por ejemplo, años impares uno y años pares el otro).

- En los supuestos en los que se establezca la guarda y custodia compartida de los hijos, y no haya acuerdo entre los progenitores sobre el uso de la vivienda que fuera familiar (que bien podría ser que los menores permanecieran siempre en la vivienda, siendo los padres los que rotaran en su uso durante sus periodos de custodia –lo que se conoce como sistema de “vivienda nido”-), el margen de discrecionalidad que tiene el Juez es algo mayor: como norma general no se atribuirá el uso a ninguno de los progenitores (aunque si uno de ellos ya está residiendo en el inmueble se le dará un margen de tiempo suficiente para que pueda desalojarlo y encontrar otro lugar donde vivir con sus hijos). No obstante, también podría aplicar el criterio del “interés más necesitado de protección” al que ya me he referido antes, para adscribir el uso de la vivienda a uno u otro progenitor, que en todo caso también limitaría en el tiempo.

- Si la vivienda fuera alquilada, seguirá el arrendamiento en las mismas condiciones, si bien el cónyuge o progenitor a quien se le atribuya el uso de la vivienda alquilada será el obligado a abonar la renta arrendaticia, debiendo comunicar al arrendador en el plazo de dos meses desde la atribución del uso que desea continuar en el uso de la vivienda como arrendatario único.

Con independencia de a quién se le atribuya finalmente el uso de la vivienda familiar, y salvo pacto en contrario, los gastos inherentes a la propiedad (como pueden ser los de la hipoteca, seguro de hogar, IBI, etc.) seguirán siendo abonados por el propietario o propietarios de la vivienda, mientras que los gastos inherentes al uso de la misma (gastos de suministro, teléfono e Internet y similares) los pagará el usuario de la misma. Aunque como siempre, Su Señoría tiene la última palabra y puede tomar otra decisión distinta en función del caso en concreto.

Luis Miguel Almazán

Abogado de Familia

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