lunes, 11 de junio de 2018

LA JUSTICIA TARDÍA

(Artículo publicado en el Periódico "Nueva Alcarria" el día 8 de junio de 2018):

La justicia tardía

Foto: http://nuevaalcarria.com
Hace unas semanas la prensa local se hacía eco de las reivindicaciones que hacían los jueces y fiscales de Guadalajara solicitando un mejor servicio público de justicia, denunciando que no tienen las condiciones para prestar un servicio digno al ciudadano, existiendo además un incremento de la litigiosidad (por ejemplo, en los últimos años se han duplicado los conflictos judiciales relacionados con divorcios o separaciones con hijos). Dicha situación desembocó en una huelga de jueces y fiscales a nivel nacional el pasado día 22 de mayo. 

También hace unos días publicaba en mi muro de Facebook lo indignante y frustrante que era el hecho de que uno de mis clientes no había sido citado todavía por el equipo psicosocial adscrito al Juzgado de Guadalajara para la realización de una prueba psicosocial previa que debe realizarse para dirimir qué sistema de guarda y custodia era el mejor para su hija de seis años; prueba que había sido acordada por el juzgado en cuestión en abril del año pasado sobre un proceso judicial iniciado por mi cliente en septiembre de 2016. Algunos seguidores me comentaban que ellos habían llegado a sufrir el retraso de hasta dos años en la elaboración de un informe psicosocial, esencial en muchos casos para que Su Señoría tome una decisión, ya no solo sobre la custodia de los hijos, sino también en casos de malos tratos, abusos sexuales, etc. Pero es que incluso hay partidos judiciales que ni siquiera cuentan con un equipo psicosocial (equipo que en ocasiones está formado por un único psicólogo y un único trabajador social), y lo tienen que compartir con una veintena de partidos judiciales más. Algo inexplicable, y desde luego injustificable, hasta el punto de que hay progenitores que llegan a renunciar a la prueba psicosocial para que el proceso se agilice, pues semejante retraso afectaría de forma grave al vínculo emocional de sus hijos con éstos. Y no podemos olvidar que hablamos de procesos en donde el tiempo es fundamental, porque los niños no pueden esperar.

Hace unos meses también me refería en esta sección a la abogacía preventiva como medio para evitar problemas judiciales. Comentaba que debía contratarse a un abogado, no para ganar juicios sino para evitarlos. Desgraciadamente, una vez judicializada la controversia, frente a una abogacía preventiva nos encontramos con esta justicia tardía contra la que muy poco se puede hacer (salvo quejarse). Y además de ese colapso de los equipos psicosociales a los que ya me he referido, existen otras causas, como la falta de personal en el juzgado, infraestructuras deficientes, lista de espera en los puntos de encuentro familiares, etc. Y por ello los juzgados, ante esa falta de recursos que deriva en falta de agilidad, no pueden acelerar los procesos para dotar un servicio de justicia efectivo y organizado. Y la Justicia, si es lenta, no es justicia.

Faltan medios, sí. Y también falta especialización. Los ciudadanos debemos exigir una justicia especializada: jueces especializados, fiscales especializados y equipos técnicos especializados, ágiles y coordinados con el juzgado para que resuelvan las distintas cuestiones que puedan plantearse.

En el ámbito del Derecho de Familia, esta falta de eficacia y agilidad, lo único que crea es más tensión entre los progenitores y más perjuicio para los hijos, esos a los que (se supone) hay que proteger su “interés supremo”. Estoy convencido de que muchos de los problemas de Familia se erradicarían con una justicia especializada y ágil. Pero eso es presupuesto y dinero. Y voluntad política. Y parece que no interesa.

Luis Miguel Almazán

Abogado de Familia

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