lunes, 9 de julio de 2018

LA SUSTRACCIÓN DE MENORES

(Artículo publicado en el Periódico Nueva Alcarria el 6 de julio de 2018):

La sustracción de menores

Foto: http://nuevaalcarria.com/
Hace unos días se anunciaba que la nueva fecha del juicio a Juana Rivas por el presunto delito de sustracción de menores, suspendido el pasado 14 de junio porque su abogado se despidió de la vista ‘a la francesa’, será el próximo 18 de julio. La Sra. Rivas está acusada de traerse a sus dos hijos desde Italia en mayo de 2016 y no llevarlos de vuelta con el padre, tal y como correspondía según resolución italiana, estando desaparecida con ellos todo el mes agosto del año pasado hasta que al final entregó a los niños, que desde entonces viven en Italia con su padre.

Sin entrar en más pormenores de esta noticia, la aprovecharé para tratar el tema de las sustracciones de menores. De entrada, diré que no toda sustracción de un menor es delito (recogido en el Artículo 225 bis del Código Penal), pues para que un traslado o retención de un menor sea delito es necesario que infrinja una resolución judicial o administrativa que establezca un derecho de custodia sobre el menor y donde el menor tuviera fijada una residencia habitual. Es decir, estaríamos ante un caso de sustracción de menores cuando un progenitor sin estar ejerciendo la custodia traslada a un menor fuera de su lugar de residencia o, teniendo su custodia, alarga la estancia del menor fuera de su lugar de residencia (lo retiene). Y esto significa también que no habría delito de sustracción de menor si no existe ningún tipo de resolución que establezca esa guarda y custodia a favor de alguno o de ambos progenitores y uno de ellos, aunque no tenga el consentimiento, ni siquiera el conocimiento del otro, se haya trasladado con su hijo fuera del lugar de residencia. Es así de duro, porque puede suponer que sustracciones parentales puedan quedar impunes porque no hay nada regulado sobre el menor sustraído. Y no hablo solo de traslados de residencia con el hijo o hijos a otro país, sino que también me refiero a traslados de localidad dentro del territorio nacional.

Si la sustracción se produce con salida del país de residencia, existe un Convenio internacional de La Haya suscrito por muchos países (no por todos) en virtud del cual existe obligación de devolver al hijo al país de residencia, salvo que se acredite una situación de riesgo para el menor que ampare tal sustracción.

En estas situaciones el mejor consejo que puedo dar es que, dentro de un matrimonio o pareja con hijos menores, por la razón que sea, ante la más mínima sospecha de que alguno de los progenitores pueda trasladarse de localidad o incluso de país llevándose consigo a su hijo o hijos, debe solicitarse en el juzgado con carácter urgente unas medidas provisionales previas a cualquier demanda que inicie un proceso de separación o divorcio, y en caso de riesgo de salida al extranjero, se solicite expresamente la prohibición de salida del territorio nacional con retirada del pasaporte. Una vez fijada judicialmente tal medida, si se produjera una sustracción del menor, entonces ya sí estaríamos hablando de un delito previsto y penado en el artículo 225 bis del Código Penal.

Sin embargo, también debo decir que el hecho de haberse fijado judicialmente unas medidas paternofiliales no garantiza que se pueda denegar el traslado del progenitor con el hijo, pues se puede considerar que este es lo más beneficioso para el menor. En estos casos, aunque amparados por la legalidad y por ese “interés supremo” del menor, ese menor puede verse privado, ya no de un régimen de estancias “normal” con uno de los progenitores, sino del ejercicio de una paternidad o maternidad sobre él. La distancia, por mucho que luego la justicia la pueda tratar de salvar con un régimen de visitas “especial” para el progenitor alejado de su hijo, siempre impedirá, cuanto menos, esa relación normal del menor con ese progenitor. 

Luis Miguel Almazán

Abogado de Familia

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