martes, 11 de septiembre de 2018

EL DIVORCIO POSTVACACIONAL

(Artículo publicado en el Periódico "Nueva Alcarria" el 7 de septiembre de 2018):

El divorcio postvacacional

Foto: http://nuevaalcarria.com

Los meses de septiembre y octubre (y también las semanas posteriores a las de Navidad), suelen ser de ajetreo para un abogado matrimonialista. De hecho, estadísticamente está comprobado que después de las vacaciones de verano se produce uno de cada tres divorcios y, sin duda, esto se debe a la convivencia familiar intensa que se produce en vacaciones, que resalta las dificultades por las que atraviesa una pareja, cuando las hay, y que se disimulan durante del resto del año en donde las obligaciones laborales y la rutina hace que se pase menos tiempo juntos. 

Obviamente, si la cosa no funciona, donde más se va a notar es cuando más vida en común se hace: cuando los desencuentros, las discusiones, la tensión generada por el cuidado de los hijos y la convivencia con otros familiares aumentan. En cualquier caso, mantener una relación de pareja que no funciona es perjudicial, no sólo para la propia pareja, sino para las personas que la rodean. Puede llegar el momento en que debas plantearte que romper con tu pareja, por muy duro y doloroso que resulte, puede significar estar haciendo las cosas bien. Porque separarse no es tan malo cuando la relación no aporta nada bueno.

A nivel legal, una vez inclinada la balanza a favor de la separación, es primordial consultar con un abogado especialista para que asesore sobre cuál puede ser la mejor solución para terminar de manera civilizada con una relación de pareja. Aunque lo que menos desgaste emocional tiene (y lo que mejor sale al bolsillo) es tramitar el divorcio o separación de mutuo acuerdo con un solo abogado, a lo mejor, y según la situación, conviene que cada parte se asesore con su propio abogado. Así, si hay dudas sobre la propuesta presentada por el abogado, podrá contrastarse con otro profesional. En todo caso, es primordial asesorarte antes de firmar nada y saber qué consecuencias va a tener lo que firmas. Muchos convenios reguladores, una vez firmados, son una suerte de cadena perpetua difícil de modificar. Lo mejor es no precipitarse por querer arreglar las cosas rápido. Porque en este tipo de procesos, un mal acuerdo no suele ser mejor que un buen pleito. Ten en cuenta que ese acuerdo va a regular tu vida y la de tus hijos durante muchos años y su modificación posterior puede ser complicada y a veces imposible. 

No debes precipitarte ni tener prisa por firmar y regular tu nueva situación, pero tampoco debes dejar que pase mucho tiempo sin tener nada regulado, sobre todo si la situación actual perjudica tus intereses o los de tus hijos. Si lo tienes claro, y ves que no cabe posibilidad alguna de reconducir la situación, ponte con ello cuanto antes. Que el tiempo pase, lejos de calmar los ánimos, suele provocar más conflictividad en la pareja.

Un consejo final (un tanto literario): no se puede borrar el pasado, pero sí que se puede escribir un futuro mejor. O dicho de otra manera: nunca es tarde para volver a empezar porque nunca es tarde para ser feliz. 

Luis Miguel Almazán

Abogado de Familia

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